sivemedical Salud Preventiva 11 de julio de 2025 El verano es sin duda una de las épocas donde más actividad física se concentra: carreras populares, entrenamientos al aire libre, deportes de playa… Todo esto supone un reto para los músculos y articulaciones. Si trabajas en consulta con masajes deportivos, conviene hacer algunas adaptaciones para que la terapia sea eficaz y segura durante estos meses de calor. Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es el uso de aceites de masaje con textura ligera, que se absorban rápido y no resulten pesados. El calor y la sudoración pueden hacer que la piel se vuelva más reactiva, así que conviene evitar productos muy densos o con exceso de perfume. Alternar con cremas de masaje frías es una gran idea, ya que aportan un efecto refrescante que alivia la pesadez y la inflamación tras el ejercicio. La presión y la duración de la sesión también pueden necesitar ajustes. En verano, los tejidos están más irrigados y la sensación de calor corporal aumenta, por lo que un masaje excesivamente profundo o prolongado puede generar incomodidad. Es recomendable optar por pases algo más suaves, trabajar de manera progresiva y estar atentos a las sensaciones del paciente. La presoterapia es un complemento muy interesante para el verano. Ayuda a estimular el retorno venoso y a reducir la sensación de piernas cansadas, sobre todo en deportistas que entrenan con altas temperaturas.Por último, no olvides recomendar a tus pacientes una buena hidratación antes y después de la sesión y recordarles que no deben exponerse al sol intenso justo después del masaje. Con estas adaptaciones, los masajes deportivos seguirán siendo una herramienta clave para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento incluso durante los meses más calurosos. Share on Facebook Share on X
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