Los 47 cm de altura mínima son lo que distingue a esta camilla de fisioterapia de una estándar: permiten que el paciente se siente y se suba sin escalón, algo que importa cuando quien entra en la consulta tiene movilidad reducida o viene de una lesión. Desde ahí sube hasta 88 cm, que es altura de trabajo de pie para cualquier técnica manual.
Las ruedas retráctiles resuelven el otro compromiso habitual. Bajadas, la camilla se mueve por la sala sin esfuerzo; recogidas, apoya sobre su estructura y queda firme, sin el balanceo de una camilla que trabaja permanentemente sobre ruedas frenadas.