La diferencia entre una camilla de dos motores y una de cuatro no es solo cuánto se mueve: es qué puede hacer sin tocarla. Con cuatro motores, la altura, el respaldo, el reposapiés y la inclinación del conjunto se gobiernan por separado desde el mando, de modo que se coloca al paciente en la posición exacta sin empujar ni levantar nada a mano.
Las tres memorias de posición cierran el círculo. Una vez ajustada la altura y la inclinación que usas para cada tipo de sesión, se guardan y se recuperan con un botón. En un centro donde trabajan varias personas o se encadenan tratamientos distintos, eso ahorra un minuto largo en cada cambio.