Lo que distingue a esta camilla no es que suba y baje: es que bascula. Los cuatro motores controlan altura, respaldo y reposapiés, pero también la inclinación en Trendelenburg y antiTrendelenburg, de modo que se puede bajar la cabeza por debajo de los pies o al revés sin mover al paciente de sitio.
De ahí sale la posición antigravity, con torso y piernas elevados a la vez. En esa postura el peso se reparte por toda la superficie en lugar de concentrarse en la zona lumbar, y es la que permite sostener una sesión larga sin que la persona necesite recolocarse.
El colchón de una pieza de 16 cm es la otra decisión de diseño que se nota: al no estar seccionado, no hay juntas donde el cuerpo se hunda al pasar de un cuerpo a otro de la camilla.