El mecanismo giratorio es lo que separa a este modelo de una camilla convencional: la base rota 120º hacia cada lado, de modo que el profesional elige desde dónde trabaja sin mover el mueble ni reorganizar la sala. En una cabina estrecha, eso es la diferencia entre poder rodear al cliente o no.
Los cuatro motores trabajan por separado sobre altura, respaldo, asiento y apoyapiés, así que la postura se compone por partes: desde el sillón recto para un tratamiento facial hasta la camilla casi plana para trabajo corporal, sin que la persona tenga que incorporarse entre una cosa y otra.
El mando inalámbrico evita el cable colgando, y el controlador lateral queda siempre a mano como alternativa.