- Menor riesgo de hematoma y edema. La punta roma desplaza los vasos en vez de cortarlos.
- Menos presión de inyección. El mayor diámetro interno hace que los rellenos viscosos fluyan sin forzar el émbolo, lo que se traduce en más control y menos fatiga en la mano.
- Un solo punto de entrada. Desde una única punción se accede a un área extensa, reduciendo pinchazos y tiempo de recuperación.
- Avance más suave. El revestimiento reduce la resistencia al desplazamiento por el tejido.