La diatermia capacitiva y resistiva no calienta desde fuera: provoca que el propio tejido genere el calor. El equipo establece un circuito entre el electrodo móvil y la placa de retorno, y el movimiento de iones que se produce en medio eleva la temperatura de forma uniforme y controlada. Ese aumento térmico favorece la microhiperemia y la liberación de sustancias endógenas que intervienen en la reducción del dolor, el edema y la inflamación.
El Reacare separa los dos modos en canales independientes, de modo que no hay que recablear al cambiar de técnica durante la sesión.
Capacitivo o resistivo: en qué se diferencian
El modo capacitivo usa un electrodo recubierto de pintura aislante y concentra el efecto en los tejidos blandos superficiales: musculatura superficial, sistema circulatorio y linfático, tejido adiposo.
El modo resistivo emplea un electrodo sin aislar y lleva la concentración de cargas a los tejidos de mayor resistencia: hueso, cartílago, tendón y musculatura profunda