En la desinfección por inmersión, la tapa no es un accesorio: es parte del proceso. Un recipiente abierto deja que la solución se evapore y pierda concentración antes de completar el tiempo de contacto, y expone al personal a los vapores del desinfectante durante toda la jornada.
Esta cubeta cierra herméticamente, lo que mantiene estable la dilución mientras actúa y permite dejar el instrumental sumergido el tiempo que marque el protocolo sin vigilarlo. El cuerpo transparente deja ver el contenido sin abrir.