En una jeringa con aguja desmontable queda siempre un volumen residual en el cono que no llega a administrarse. Con la aguja integrada ese espacio muerto desaparece casi por completo, y en dosis de insulina, donde cada unidad cuenta, esa diferencia es la que justifica el formato.
La longitud de 13 mm es la larga dentro de las jeringas de insulina, frente a los 8 mm o menos de los modelos cortos. La elección de calibre y longitud corresponde al profesional sanitario según el paciente.