En volúmenes pequeños la precisión depende de dos cosas: cuánto se puede leer en la escala y cuánto control hay sobre el émbolo. Con graduación cada 0,1 ml, la de 3 ml permite dosificar en tramos cortos sin estimar entre marcas.
El cono Luer-Lock rosca la aguja en lugar de encajarla a presión, lo que evita que se suelte al infiltrar productos densos o al trabajar con resistencia. Y el tercer cuerpo, la junta de goma del émbolo, suaviza el desplazamiento y da un tacto más fino que una jeringa de dos cuerpos, que es justo donde se nota la diferencia al dosificar despacio.