En una consulta de deshabituación tabáquica, el dato que convence al paciente no es el consejo: es el número. El cooxímetro mide el monóxido de carbono que queda en el aire espirado y lo traduce a una cifra que baja visiblemente a los pocos días de dejar de fumar. Ese descenso, medido sesión a sesión, es la herramienta de refuerzo más directa que existe en consulta.
El Tabataba V3 añade a esa función la gestión del seguimiento: cada medición queda asociada al paciente y el historial se exporta en CSV o en informe PDF, de modo que la evolución se documenta sin apuntar nada a mano.